jueves, 10 de julio de 2014

Palestina. La libertad como única garantía para la paz

Por Augusto Taglioni

Otra vez Gaza. Decir que el ejército israelí lleva matando más de 70 palestinos en la última semana es solo mencionar el frío número estadístico en un conflicto mucho más complejo. A esta altura, los “argumentos” con los que se pretende justificar la matanza, carece de toda ética analítica.

Poco duró la expectativa generada a partir de la visita del Papa Francisco a Medio Oriente donde, en un acto de audacia política, expuso los intereses que se juegan en este tema. Por un lado, un Estado de Israel sin vocación de negociación, dispuesto a seguir ampliando su ocupación ilegal en territorio palestino con un gobierno ultra-conservador avalado por las urnas hace poco tiempo, y una Palestina, ocupada y oprimida, pero con mas consenso internacional y una acuerdo entre las dos principales fuerzas políticas (Hamas y Al Fatah), sellaron un acuerdo histórico para seguir instalando mundialmente la conformación del Estado Palestino.


La ofensiva militar se da en medio de un contexto mundial donde la causa Palestina viene cosechando consensos de todos los bloques regionales, los BRICS, el Papa Francisco y hasta el mismo Estados Unidos, mando a su Secretario de Estado a reunirse con Mahmmud Abbas, la autoridad Palestina.

Es necesario analizar el contexto internacional. Desde el punto de vista global, Estados Unidos y las potencias de Europa occidental, sufren las consecuencias de la crisis que ellos mismos generaron. Asimismo, observan como los BRICS, avanzan en una arquitectura financiera mundial que los posiciona mundialmente en un plano de mayor relevancia económica y política. En ese sentido, los países del BRICS, juegan han brindado su apoyo en todos los organismos internacionales para que Palestina sea reconocido como Estado e Israel termine con la constante agresión militar y respete los mandatos de la comunidad internacional.

La perspectiva regional también es interesante. Hamas y Al Fatah, constituyen una red de alianza que incluye al denominado eje de la resistencia con Irán, Irak, Siria y el sur del Líbano. Mas allá de los matices, este bloque viene consolidando especialmente la relación con Rusia y preocupa a los centros de poder. Esta “preocupación” se expresa en intentos desestabilizadores como los que sufre Siria hace 3 años y los que comenzaron en Irak,  a partir del Estado Islámico de Irak (EEI) que pretende terminar con el gobierno del Primer Ministro, Nuri Al-Maliki, quien asumió en plena invasión norteamericana y forjó una estrecha relación con su vecino Irán, a pesar de las presiones de la Casa Blanca. Si bien, Estados Unidos no apoya públicamente al EII, prometió intervenir solo si renuncia Al Maliki, principal interés de la administración Obama para volver a la carga del petróleo iraquí.

 Volviendo a  Palestina. Vale la pena mencionar intencionalidades y objetivos de una situación que se renueva una y otra vez. Los palestinos quieren que Jerusalén del Este, que fue tomada por Israel en la guerra de 1967, se convierta en capital de su futuro Estado, mientras que el Estado judío sostiene que la ciudad es su capital "eterna e indivisible", excusa para sostener el expansionismo.

Desde 1987, año de inicio de la primera Intifada (levantamiento en los territorios ocupados de Cisjordania y Gaza), hasta la actual operación militar Plomo Fundido, sólo la cantidad de niños palestinos muertos a manos del Ejército israelí es de 1.446, una cifra casi idéntica a la totalidad de las bajas israelíes (1.466) en el mismo período. Durante la primera Intifada, iniciada en septiembre de 1987, la población civil palestina libró una intensa batalla, sólo con el lanzamiento de piedras, en contra del Ejército invasor.

Decir que solo es una guerra santa es faltar a la verdad. El conflicto entre Israel y Palestina, es una disputa entre una potencia militar que ocupa ilegalmente un territorio anteriormente ocupado, y quienes resisten como pueden pero con la firme convicción de alcanzar la libertad, seguramente, la única garantía para la paz.



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