Hace 55 años que Cuba es ejemplo por muchas cosas. Por su vocación integracionista, antiimperialista, por ser inspiración de los grandes movimientos emancipadores de la década del 70 en todo el mundo y por ser una gota de agua en el desierto cuando el “consenso de Washington” en el mundo definía como se debía vivir. La nueva etapa que vive América Latina a través de los procesos populares de la región, encuentra a Cuba como parte necesaria de la estructura regional contra hegemónica expresada por el ALBA y la CELAC.
El ejemplo de Cuba se extiende a la definición de sus propias prioridades. Ni más menos que la educación y la salud. La excelencia en la cobertura sanitaria que lleva a miles de hombres y mujeres del mundo a atenderse por un sistema de salud gratuito y de calidad. La red sanitaria se extiende por todo el territorio nacional, y en el 2002, el Estado destinó 6,5% del PIB a la salud pública. Trabajan en el sector de la salud 67 079 médicos (uno por cada 168 habitantes), y 9 955 estomatólogos (uno por cada 1 128 habitantes). Los servicios de atención primaria se brindan a través del médico de la familia, que ascienden en todo el país a más de 30 000. Los indicadores básicos de salud materna infantil son superiores a los del resto de los países subdesarrollados, y comparables con los de países altamente desarrollados. El programa de inmunización alcanzó el 95% de cobertura nacional. La medicina cubana ha desarrollado modernas técnicas de trasplantes de riñón, corazón, pulmón, médula ósea, hígado, páncreas, córnea, y de neurotrasplantes, entre otros.
Por su parte, la educación gratuita y el alto nivel de escolaridad de los cubamos, logro erradicar el analfabetismo que predominaba cuando, antes de la revolución, Cuba era la sala de juegos de los Estados Unidos. Más de 1,5 millones de habitantes tienen un nivel superior al sexto grado, y más de 900 000 han cursado estudios por encima del noveno grado. Hay más de 500 000 graduados universitarios y las tres cuartas partes de la población que trabaja tiene como promedio más de 10 grados de enseñanza. La matrícula universitaria asciende a más de 250 000 alumnos, con 24 800 profesores en 45 universidades o centros de educación superior y el país dispone de 204 centros de investigación científica y unidades de ciencia y técnica, en los que trabajan algo más de 40 000 científicos. A su vez, Cuba dispone de un investigador científico por cada 900 habitantes. Todos estos datos se conocen a partir de informes realizados por las Naciones Unidas.
Cuba tuvo que afrontar toda la prepotencia del imperio. El bloqueo económico que Estados Unidos impuso en la década del 60, ha sido una bota en la cabeza para el desarrollo económico de la isla. A pesar de todo, la economía cubana ha podido sobrepasar este problema a través de su política agropecuaria. La buena planificación de la situación climática y la inversión en tecnología permiten que la tierra fértil genera, por sobre todas las cosas, altos niveles de ocupación. La actividad agropecuaria es orientada a través de dos organismos centrales: el Ministerio del Azúcar, que comprende todas las actividades agrícolas e industriales para la producción azucarera y sus diferentes derivados, y el Ministerio de la Agricultura que abarca toda la producción de tubérculos, raíces, hortalizas, granos, leguminosas cítricos, plátano, frutales tropicales, fibras, café y tabaco, ganadería, silvicultura e industria forestal. La solidaridad de los países del ALBA colaboró económicamente, a través de la entrega de barriles de petróleo.
Por supuesto, que un bloqueo de las características del que tiene Cuba, genera problemas. Lo importante es preservar el empleo y contar con la conducción política del Estado.
Por último, Cuba tuvo que derribar algunos mitos. Principalmente la que está ligada a la falta de libertades democráticas. Algunas referencias a este ítem: El sistema electoral cubano está regido por la Constitución (Ley N° 72). Por derecho constitucional todos los ciudadanos cubanos, con capacidad legal para ello, tienen derecho a intervenir en la dirección del Estado, bien directamente o por intermedio de sus representantes elegidos para integrar los órganos del Poder Popular. Todos los cubanos, hombres y mujeres, que hayan cumplido los dieciséis (16) años de edad, que se encuentren en pleno goce de sus derechos políticos y no estén comprendidos en las excepciones previstas en la Constitución y la ley, tienen derecho a participar como electores en las elecciones periódicas y referendos que se convoquen. El mandato de los Delegados a las Asambleas Municipales del Poder Popular dura 2 años y medio.
Cuba, como toda revolución, se va mejorando a sí misma. Las reformas en torno a la salida de cubanos de la Isla y la posibilidad de acceder a la compra de autos 0 KM son una muestra de ellos. Los cubanos, como todos, tienen demandas que es responsabilidad del gobierno cumplir. La diferencia es que tienen claro para dónde ir. Lo saben, hace 55 años.

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